Es la mejor parte, claro está, lo que nos hace querer aprender surf. Pero hay que saber hacerlo bien, sin molestar a otros surfistas. Para comenzar es mejor coger algunas olas que rompen en aguas blancas menos profundas en lugar de remar hacia la parte posterior en la línea superior. En esta etapa debe controlarse la posición de ajuste y remo y evitar ponerse ni demasiado adelante ni hacia atrás en la tabla. Antes de intentar ponernos en pie, debemos controlar esa sensación de deslizamiento para que sepamos cómo se comporta la tabla respecto a la fuerza de la ola. Cuando tengas la habilidad para capturar olas en aguas blancas, ha llegado el momento de usar esas habilidades para remar y salir a la alineación para coger las olas continuas. Este es el gran momento en el aprendizaje del surfing. Una vez en la alineación, más allá de donde rompen las olas, tenemos que saber mantenernos sentados en la tabla y concentrarnos en mirar hacia el mar hasta que seamos capaces de coger una ola. Otra cosa que debemos practicar es a girar la punta de la tabla hacia la izquierda o derecha de forma que podamos girar fácilmente para coger una ola que se aproxime. Es el momento de elegir una ola y de dirigir la tabla hacia la playa y comenzar a remar. Al sentir la ola debemos remar tan fuerte como podamos e inclinar el cuerpo hacia delante, pero elevando el pecho para que el peso sea el justo por encima del centro de la tabla. La tendencia natural es inclinarse hacia atrás para evitar que la nariz pase bajo el agua, pero eso sólo desacelerará el impulso que no es propicio para la captura de olas. Ha llegado la hora de deslizarse hacia abajo en el seno de la ola y deslizarse sobre ella.

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